lunes, 15 de agosto de 2016

EL GINSENG: UNA MEDICINA DE LA VITALIDAD

Con frecuencia hemos oído hablar de las siete maravillas del mundo; yo a mis amigos les hago la pregunta siguiente: ¿Cuáles son las siete profesiones que el que se mete no se sale jamás? Casi siempre me responden una: la profesión de médico, y es cierto, el médico jamás deja de ejercer su profesión (con raras excepciones) hasta el último día de su existencia. Podríamos hacernos una pregunta similar pero relacionada con las plantas medicinales, y les aseguro que el ginseng tendría reservado un lugar privilegiado en esa pequeña lista.

Algunos habitantes de la India, y otros países del Oriente, de donde procede el ginseng, le tienen tanta fe que la toman de manera regular durante tres meses del año, para asegurarse una vejez saludable y pródiga. Sin duda su fama en el mundo entero se debe en gran parte a su poder afrodisíaco. Pero ¿cómo lo logra?, se preguntarán. He ahí el misterio. En ella se conjugan todos sus elementos para mejorar de forma óptima el buen funcionamiento del organismo, y esto se logra gracias especialmente a los ginsenósidos, uno de sus componentes principales. Por algo se le considera un adaptógeno: ayuda al organismo a adaptarse a los cambios del medio externo, contribuyendo a mantener el sistema inmunológico en condiciones excelentes.

Los estudiosos de esta planta recomiendan su uso a partir de los 45 años de edad. Sólo que es una recomendación variable y subjetiva, pues, existen hombres que a los 80 años no la necesitan, y otros que a los 30 les vendría como una bendición; y todo tiene que ver con el estado de salud del cuerpo. Un organismo saturado con carnes rojas, enlatados, frituras y comidas chatarras casi siempre va a responder mal a las medicinas naturistas estimulantes; mientras que una persona con la sangre limpia, liberada de impurezas, es casi seguro que no necesita del ginseng ni de similares.

El pueblo, poseedor de una imaginación fértil y próspera ha ido acumulando a través de las centurias las virtudes de esta poderosa raíz. A continuación, una lista de sus propiedades medicinales o curativas:

Digestivo, tranquilizante, estimulante xialagogo, sedativo, tonificante nervioso, gonadotrópico, expectorante, estrogénico, cardiotónico, afrodisíaco, inflamación, esplenitis, diabetes, debilidad, tos, convulsiones, cáncer, caquexia, heridas, furúnculos, arteriosclerosis, asma, anorexia, anemia, amnesia, disnea, reumatismo, rinitis, rectocele, puerperio, embarazo, náusea, menorragia, paludismo, promover la longevidad, molestias intestinales, insomnio, impotencia, dispepsia, dismenorrea, disentería, hipotensión, hipertensión, hiperglicemia, fiebre, timidez, fatiga, epistaxis, epilepsia, enterorragia, dispepsia, dismenorrea, diarreas…

Deseo aclarar -para no crear falsas expectativas-, que aun cuando una medicina posea propiedades curativas extraordinarias, no hará ningún efecto en un organismo deteriorado o que tenga lesiones orgánicas severas e irreversibles.

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Nota Publicitaria: Les dejo a mis preciados lectores una página Web perteneciente a “La Fundación Mundial Para las Ciencias Naturales”, a la cual pertenezco. En ella encontrarán información científica de la más alta calidad, referente a temas que tienen que ver con salud en general y el buen vivir: www.naturalscience.org
También mi primer blog: cronicasllaneras.blogspot.com


Zordy Rivero
Arismendi, 8-2009

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